¿Cómo es una persona con un autoestima sano?

Es necesario decir que estima viene de estimación, un sistema de medida. El auto estima se refiere entonces a la medida de amor que tengo por mí mismo.

Por Paola Lizama Silva

Reconocemos a una persona con un estima sano porque confía en sí mismo y en los demás, sabe lo que vale, se respeta a sí misma y se provee de situaciones y personas que la valoran y retribuyen ese respeto, se lleva bien con los demás, tiene proyectos, lucha por sus sueños, etc. Hoy quiero trabajar dos aspectos importantísimos, pero que no son tan conocidos como los antes mencionados. Una persona con un estima sano reconoce e identifica sus debilidades y fortalezas.

El reconocer las debilidades que poseemos no nos hace personas débiles, muy por el contrario, cuando nos enfrentamos a un desafío, el conocernos tal cual somos nos da el poder para elegir conscientemente una estrategia utilizando como arma principal nuestras fortalezas. De este modo, lo que estaremos realizando es evitarnos “fracasos”, ya que no nos expondremos innecesariamente a situaciones que sabemos de gran dificultad, eso no quiere decir que estaremos evadiendo nuestros miedos, no, al reconocer e identificar nuestras debilidades tenemos la oportunidad de fortalecerlas, de prepararnos y poder así en otro momento enfrentarlas. Lo que nos debilita el estima es el ir de “fracaso” en “fracaso” en el área que sea, pareja, trabajo, amistad, etc. por lo mismo, detectar cuál fue nuestra debilidad o nuestro error nos hace conscientes de ello y tenemos ahí la opción de volver o no volver a repetirlo.

Si queremos resultados distintos a los obtenidos anteriormente es necesario dejar de actuar de la misma manera, es decir, buscar estrategias efectivas como prepararse o pedir ayuda a quien verdaderamente pueda ayudarte. Quien reconoce sus debilidades sanamente hasta se divierte aprendiendo lo que le cuesta y enfrentándolo, sin embargo hay quienes se victimizan usando frases como: “yo no soy buena para nada” “nunca voy a lograr hacer esto o aquello” “no nací para ser feliz” etc, etc. Los Últimos generalmente mienten y lo hacen para sentirse protegida o para generar mayor dominio sobre nosotros, dan lástima para manipularnos.

El reconocer nuestras debilidades y fortalezas nos permite conocernos, aceptarnos y superarnos a nosotros mismos, tomar control de nuestras emociones y decidir la estrategia a utilizar en el ámbito que consideremos necesario.

Antes de despedirme los invito a escoger un área de su vida, en la que quisieran mejorar o cambiar los resultados que hasta ahora han obtenido. Reconocer, identificar y anotar con toda confianza fortalezas y debilidades. Este es un trabajo personal, no es necesario que se lo muestres a nadie, es sincerarte contigo mismo, para luego visualizar cuantas maneras tienes de proceder, tomar control de ti mismo y lograr los objetivos trazados a ganador. De seguro te asombrarás de los resultados…

Un abrazo de tu compañera de camino.

Tu coach y amiga, Paola.

Movimiento de palabras

Las palabras crean contextos de movimientos produciendo emociones, sentimientos y conductas.

Por Claudia Llaneza Larraín

Algunas inválidas, defensivas, engañosas, suficientes y compasivas.

Debo admitir que se encuentran muchos más movimientos de palabras. Por ahora me voy a referir a estas cinco.

La palabra inválida; Esta es de aquellas de un discurso aprendido que se percibe al instante, donde no te dan pausa para pensar, ya que aquél que la emite está tratando de convencer una verdad tuerta.

Sin duda la persona está pensando que ha dado el mejor discurso, ya que lo estudió y memorizó del mejor libro, mejor autor, filósofo, escritor, y otros. Lamentablemente olvidó pensar quién es el receptor.

Se me ocurre de esos personajes dueños de una verdad robada, que no sorprenden a nadie con un discurso pobre que son rápidamente olvidadas.

Por lo general se ven en la política o en algunos programas decadentes de la TV, esos como perros sonrientes y de pupilas dilatadas.

La palabra defensiva; Esta es de aquellas palabras irritantes y divertidas, donde resalta el profundo descontento de todo un pasado y presente.

Añoran mandamientos clandestinos y también vivir sueños en aguas cristalinas encontrando tesoros, castillos, príncipes, princesas.

Están a quinientos mil Kilómetros al paso de una tortuga, cargando una caparazón de hierro con el cuello retorcido y decretando que el mundo está cada vez peor, porque le molesta el poco peso de la mariposa que descansa en el (a) sin darse cuenta.

Viven, sudan por otros y hasta quieren pensar por otros, para poder encontrar sus culpas y tristezas de historias molestas.

Siempre te dirán cuantos Kilómetros han recorrido y con el sacrificio que lo hacen, por si te equivocas. Ese espacio no lo tienes concedido para abrir una sucursal de equivocaciones.

La mariposa vuelve a posarse las veces que quiere sobre su caparazón.

Se me ocurre que estos personajes necesitan ser reconocidos como grandes mediadores, bajo el asolapado punto de vista religioso.

La palabra engañosa; para empezar muchas veces hablamos de nuestras experiencias camuflando algunas verdades. Pero tal vez es por dominar nuestros pensamientos reales. Donde están nuestros secretos en un profundo sueño de complicidad con nosotros mismos.

El autoengaño es mentirse así mismo, es ser desleal con uno mismo. Como si existieran dos personajes en uno “El No Ser y el Parecer” Así como Jean- Jacques Rousseau se lamentaba del triste espectáculo que a su parecer ofrecía la humanidad.

Asumiendo sin recato que somos lo que los otros resuelven que seamos casi empeñando la vida.

Así como Arthur Schopenhauer El Ser uno mismo es para sí sujeto y no objeto.

Será que es muy complicado SER Y PARECER. Por estos tiempos en la mayoría de nosotros está más impuesto el NO SER Y PARECER. Es una frustración notoria. No puedo reír con ganas, no puedo hablar muy fuerte, no puedo tomar dos copas, no puedo, no puedo, no puedo…

La palabra suficiente; Es quedarse sin saborear el último concho del vaso, ni contemplar un amanecer hasta que llegue el sol, ni besar hasta romper los labios del otro. Es interrumpir el placer del gozo y limitar lo que queremos.

Es una palabra drástica y cruel, sobre todo cuando te lo imponen. Pero peor es aún cuando te dejas llevar por lo suficiente del otro. Quiero suponer que lo qué es suficiente para uno, seguramente para el otro no lo es. Sería como interrumpir una eyaculación en los inicios de un adolescente.

Esta palabra es para aquellos que miden el tiempo y calculan el mañana.

Es una morfosintaxis que no se escribe por separado para formar una oración, pero si tengo la convicción que se decide en forma separada.

Es una palabra arrogante, autoritaria y violenta. Si lo vemos del punto de vista del poder se ejerce de manera unilateral y sin ningún tipo de consulta ¡Suficiente!

La palabra compasiva; Esta palabra es destructiva y autodestructiva.

De aquellos que andan por la vida proclamando sus problemas, con una luz miserable y los ojos con charcos de agua, de una bondad sobrenatural, como si el mundo tiene que girar alrededor de ellos y la vida es un tormento bajo relámpagos de cenizas.

Nunca están contentos.

Su vida interior amarga y tormentosa termina por agotar a cualquiera, o siempre rodeados por algunos vulnerables, que están cerca merodeando la amargura del otro, con asiduidad y curiosidad. Con un sentimiento de bienestar o placer colmado de un deseo cubriendo su propia amargura.

El poder personal depende del crecimiento de una persona con la cantidad de energía positiva que ha ido acumulando a través del tiempo, acompañado de la sabiduría.